ANORGASMIA

ANORGASMIA

 

La anorgasmia es uno de los trastornos más frecuentes de las consultas sexológicas que hoy por hoy realizan las mujeres.

Para comprender la Anorgasmia se ha de realizar una mirada histórica a la sexualidad femenina. Hasta hace poco el que una mujer no tuviera orgasmos se consideraba normal. De hecho, en determinados momentos y círculos, que la mujer expresara placer y disfrute sexual no era bien visto.

Con la llegada del anticonceptivo hormonal y de la liberación de la mujer, se hace una demanda del derecho al placer y al disfrute de la sexualidad. Sin embargo, aún nos quedan retazos de muchas creencias negativas que,  unido a una sociedad coitocentrista y reduccionista a la penetración a lo que se suma el desconocimiento de la función sexual femenina (la anatomía del clítoris no se investiga y publica  hasta 1998) manteniendo así estas creencias a pesar de la liberación sexual.

Una de las creencias más comunes sería la creencia implícita de que si nos mostramos atrevidas y desinhibidas en la relación sexual, si nos dejamos llevar no somos “dignas” de una relación. Esta idea está asociada a que las mujeres “libertinas”,  son las que disfrutan del sexo, las que son para tener “pareja” son más recatadas. Comentarios del tipo (perdonarme la soez), “es una guarra se ha enrollado con muchos”, “es que va un poco suelta”,” va de mano en mano”, “no va a encontrar novio si se enrolla con tantos”, “nadie va a querer a alguien que no se respeta”…. Y un largo etcétera promueven e instalan en nuestro sistema de creencias que no debemos mostrar desinhibición en el sexo, que mostrarse cohibida y “recatada” es lo que mantendrá unida nuestra relación.

Esto no es algo que nos digamos de forma explícita, no nos decimos verbalmente que “debemos ser recatadas”,  son esquemas que actúan sin ser detectados. Si racionalmente preguntamos a las mujeres que presentan anorgasmia, muchas de ellas, nos dirán que ellas no piensan que el sexo sea algo sucio (otras sí pueden pensarlo), sin embargo, sienten vergüenza e inhibición en mostrarse disfrutando del sexo y sí que hay una emoción: la vergüenza.

 

En la terapia sexual de la anorgasmia una de las principales intervenciones es la detección de este tipo de creencias para su posterior modificación. Entender que nuestro cuerpo nos ofrece la capacidad de disfrutar diferentes formas de placer y que su expresión no se juzga ni debe ser juzgada. Sentirse libre en una relación sexual el primordial para el disfrute de la misma.

EVA CANDELA, TU PSICOLOGO EN ELCHE

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