¿EXISTE LA PAREJA PARA SIEMPRE?

Una reflexión sobre la PAREJA. .

En primer lugar apuntar que cuando hablo de la pareja, me refiero a aquellas que se unen por amor, dos personas que inician una relación porque están enamoradas.

Generalmente, cuando iniciamos una relación esperamos que ésta sea para siempre. Y en verdad, esta es una buena premisa. Porque cuando decidimos compartir la vida con otra persona, ponemos en sus manos parte de nuestra felicidad. En mi opinión, cuando apostamos por una relación, apostar con todo es una buena táctica para ganar mucho. Cierto es que, si perdemos, podemos perder mucho, pero por eso a la hora de entregarnos hay unas bases que asentar.

TERAPIA DE PAREJA 1Primero, y fundamental, enamorarnos de la persona que tenemos al lado. Es fácil que, en la primera etapa de una relación, dirijamos más la atención a la idealización de la persona de la que nos enamoramos y de cómo ésta puede cubrir mis carencias que en realidad a quién es. Esto es normal, ya que cuando empezamos a conocernos tampoco somos nosotros mismos, sino que nos “vendemos muy bien”, mostramos la mejor cara que tenemos (no lo hacemos intencionadamente, aunque a veces sí). El estado de ánimo que acompaña al enamoramiento también nos ayuda a estar más y mejor de lo que realmente somos y esto conlleva que sea difícil conocer realmente a alguien, en todas sus facetas, en esta primera etapa. Por eso, ser consciente de que lo que vivimos en esta etapa está mediatizado por una intensa “droga” llamada enamoramiento (durante esta etapa nuestro cerebro segrega una serie de neurotransmisores y hormonas como la noradrenalina, la feniletilamina, oxitocina… que actúan como drogas naturales aportando bienestar), que va a engañar nuestra percepción, ayuda a conocer al otro mejor. Minimizamos los defectos y maximizamos las virtudes. En esta etapa, sería bueno plantearse conocer los defectos de la otra persona y saber si son compatibles conmigo.

Unido a lo anterior, sería el generar expectativas realistas en base a la persona que tenemos al lado. Muchas veces esperamos que el otro cubra nuestras necesidades, y no sólo eso, sino que, esperamos que el otro sepa cuales son mis carencias, lo que yo necesito -sin yo decírselo-, y que me lo dé cuando y donde lo necesite. Esto es el error más frecuente que suelen presentar las parejas insatisfechas. Espero que mi pareja sepa que el día me ha ido mal, que estoy triste o enfadado y que sepa que necesito un abrazo o que me anime y si no lo hace es que no me entiende o no me quiere, y si se lo digo ya no me vale…. El error está en que es difícil que alguien pueda leer mi pensamiento y pueda adivinar qué necesito en cada momento. Os sonará la escena de una pareja en la que uno le recrimina al otro “es que ya no me abrazas, ya no me haces mimos… Al día siguiente el recriminado se acerca a su pareja y la abraza y esta le dice -¡déjame que estoy cocinando!-” (perdonar mis ejemplos hoy no estoy muy lúcida). La clave está en que el pedir lo que necesitamos no pierde el valor del acto. Y por otro lado, saber qué puedo esperar de mi pareja. No puedo pretender que mi pareja me hable de sus sentimientos si es una persona a la que le resulta difícil conectar con sus emociones o nunca ha expresado cómo se siente, no puedo pedirle a mi pareja que tenga iniciativa cuando se caracteriza por dejarse llevar…. En verdad, en mi opinión, de esto tiene mucha culpa el ideal romántico que nos transmite nuestra sociedad, que si algo no es espontáneo y “surge” no es válido.

Otro punto importante es la tolerancia. Tolerancia desde el punto de vista de que las cosas no son “como deberían ser”, “los demás no actúan como yo creo que deben actuar”. Esto aparece muchas veces en algún miembro de la pareja y se manifiesta “es que lo normal es…..”. Y yo aquí diría -lo normal para ti-. Porque juzgamos a los demás, y a nuestra pareja, en función de cómo yo haría las cosas. Hacer un paso hacia atrás e intentar empatizar con el otro, es decir, conociendo al otro, sabiendo cómo el otro actuaría -no cómo yo lo haría- ante determinada situación, nos ayuda a comprender y tolerar al otro. Cada uno tenemos nuestra historia, formamos nuestros propios esquemas de funcionamiento y actuamos en base a ellos y eso nos hace diferentes, únicos. Esperar que “lo normal” sea actuar de una determinada forma es empezar por una premisa falsa.

Y ahí va otro punto, cuidar, cuidar, cuidar, cuidar y cuidar. La pareja es como una planta que se riega por goteo, para que se mantenga viva necesita poco pero todos los días. Dar por hecho que la pareja está y estará es un error, hay que cuidarla desde el primer día hasta el último, dedicarle tiempo y atención, darle “aire” (libertad) dejarla crecer y acompañarla en ese crecimiento.

Son más los consejos que daría pero ya escribiré un libro (je, je).

Apuntar por último una frase que considero que es una premisa para la satisfacción de la pareja que sería: ESTOY A TU LADO PORQUE QUIERO NO PORQUE TE NECESITE.

No dudes en llamarme. Tu Psicóloga en Elche.

EVA CANDELA 646 78 19 75

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